El Casino de la Exposición de Sevilla presenta
estos días una muestra sobre la historia de los Premios Goya en la que, lógicamente,
la película Celda 211 tiene un lugar destacado, y con ella el nombre del
autor de la novela que la hizo posible, Francisco Pérez
Gandul (en la imagen), periodista y escritor sevillano al que la
productora de la película casi silencia en los afiches publicitarios
relegándolo a la última (y minúscula) línea de texto (y si alguien lo duda que haga la prueba y busque su nombre en el cartel que hay en la misma exposición). Es de justicia
destacar el nombre de Paco Pérez en tan curioso montaje expositivo, cosa que ninguno de los
premiados en los Goya (acto al que ni siquiera fue invitado) hizo en su
día, salvo Luis Tosar, que tuvo la vergüenza torera de acordarse de él y
pronunciar su nombre en el escenario mientras recogía el premio al
mejor actor.
José Luis García
sábado, 21 de septiembre de 2013
Una cita que hace justicia
sábado, 30 de abril de 2011
La "verdadera historia" de Calisto y Melibea
Creía que tenía mi capacidad de asombro más o menos cubierta, hasta que anoche, en un programa concurso de televisión(A-3), tropecé con una señora (más o menos 36 tacos) que es, o intenta ser, guionista, letrada ella y muy viajada (mucho New York) para quien Calisto es el protagonista de algo que no sabe qué es, ni quien la escribió, y que definió de esta manera: "Sí, es la historia de Calisto y Melibea y una bruja muy fea llamada Celestina". ¡Toma ya! Ni el propio presentador -Carlos Sobera- pudo callarse y le dijo con recoña: "Sí, sería la Cenicienta"... Y todo sin dejar de reír ni cortarse un pelo por lo que decía -y demostraba-. Oír eso sí que es una historia de terror, porque si una señora de semejante edad y formación -auxiliada por su hermana, que sabía todavía menos- tiene encima semejante ignorancia, pensar en los niños que nos crían en las escuelas es para echarse a temblar.
martes, 28 de diciembre de 2010
«Han educado a jueces y policías para que desconfíen mutuamente»

LA ÚLTIMA DE...
José Luis García
Periodista y escritor
Acaba de publicar «Autopsia» (Editorial Jirones de Azul) la última entrega de una trilogía policíaca que se alimenta de una experiencia de treinta años haciendo periodismo policial
—¿Es un buen arranque para una novela policíaca la desaparición de cien kilos de droga de unas dependencias policiales…?
—Es un buen arranque para una novela de humor negro. Y le digo más, da juego para una comedia con demasiadas puertas abiertas y, si me apura, para una serie de Mortadelo y Filemón.
—¿Estima que ese arranque sería aún más estimulante si en el robo estuvieran implicados policías en activo y otros que ya trabajaban fuera del cuerpo…?
—Y si por el medio metemos a algún jubilado la historia daría mucho más juego.
—¿Usted finalizaría esa novela narrando la despedida del jefe superior de policía de la localidad al cabo del tiempo de cometerse el robo de la droga?
—Y no lo olvide: con la clásica patada hacia arriba. El caso es no dejar huellas.
—Disculpe mi manera de apuntar pero es que ahí hay una novela. ¿Le resulta verosímil, creíble el argumento?
—La realidad siempre supera a la ficción. Es un escenario policial que podría darse.
—Usted ha presentado «Autopsia» su última novela policíaca. ¿Me la puede vender?
—Se la vendo: imagínese a un forense que aparece muerto y matado en el foso de la Universidad. ¿Le parece mal arranque?
—En esa trilogía sobresale el inspector Santana. Usted ha dicho de él que es un policía en extinción. ¿Por qué?
—Es un policía de la vieja escuela, que investigaba a pie de obra y no con la «ayuda» de la policía científica de por medio. Podría decirse que Santana es el fin de una raza y de un modelo. Es puente policial entre la antigua «pringue» y la nueva escuela científica con delirios cinematográficos a lo CSI.
—¿Santana se parece a algunos de los que ha conocido?
—No, no, es un todo hecho con parte de los muchos que he conocido. Aunque alguien se empeñe en ponerle nombre y apellidos. Santana es una realidad virtual
—¿Quien se empeña en ponerle nombres y apellidos…?
—La gente. A la gente le gusta hacer quinielas.
—¿Literariamente tienen más fuerza los inspectores del tardofranquismo que los de la España del bienestar?
—Mucho más. En el caso de Santana, además, es de los que no admiten ningún tipo de presión. Sobre todo política.
—¿Qué es lo mejor del género negro para usted?
-Que reflejan situaciones verosímiles en las que cualquiera puede verse envuelto.
—Treinta años haciendo periodismo en la Madera ¿hacen que sus novelas estén perfectamente documentadas?
—Hacen que refleje treinta años vividos con intensidad en la Madera.
—Sobrevolemos la ficción. ¿El caso de Marta del Castillo se hubiera quedado por resolver en otros tiempos?
—En este caso ha tenido un enorme peso la policía científica, la presión política torciendo los tiempos de la investigación y alguna prensa convertida en circo. En otra época se hubiera solucionado atendiendo a los tiempos razonables del caso.
—Dicen que en este caso los únicos que no han fallado han sido los niños que presuntamente asesinaron a la chica…
—Policialmente este caso está resuelto pero incompleto porque no ha aparecido el cadáver. Pero los malos están donde tienen que estar.
—¿Cree que la policía estuvo especialmente mediatizada por leyes y criterios políticos?
—Nuestro sistema judicial es tan garantista que deja abierto muchos flancos e impide que la policía haga bien su trabajo. Dicho de otra forma, a Carcaño habría que haberlo excarcelado para que la policía lo interrogara nuevamente. Lo que pasa es que parece que a jueces y policías lo han educado en España para que desconfíen mutuamente.
—¿Qué cree que hubiera hecho el inspector Santana en el caso de Marta del Castillo?
—Interrogarlo a conciencia y no dejarse presionar. Y si me apura entregar la placa a su jefe y dimitir.
En las tripas
José Luís García conoció el periodismo cuando en las redacciones había máquinas de escribir, diagramadores y correctores. O sea, hace treinta años más o menos. Desde entonces vive, convive y sobrevive a la Madera. Donde ha desarrollado todo su instinto y olfato periodístico. De ahí, de esa envidiable experiencia, el García escritor, no solo saca argumentos y personajes. Extrae, sobre todo, un caudal documental impagable de las mismas tripas del sistema. «Autopsia» es su última novela y la que pone fin a una trilogía iniciada con «La casa número 5» y continuada por «Tus compañeros no te olvidan». En las tres novelas bulle un personaje central: el inspector Santana. Un policía fin de raza que tiene olfato, instinto y pocas tonterías.
José Luis García
Periodista y escritor
Acaba de publicar «Autopsia» (Editorial Jirones de Azul) la última entrega de una trilogía policíaca que se alimenta de una experiencia de treinta años haciendo periodismo policial
—¿Es un buen arranque para una novela policíaca la desaparición de cien kilos de droga de unas dependencias policiales…?
—Es un buen arranque para una novela de humor negro. Y le digo más, da juego para una comedia con demasiadas puertas abiertas y, si me apura, para una serie de Mortadelo y Filemón.
—¿Estima que ese arranque sería aún más estimulante si en el robo estuvieran implicados policías en activo y otros que ya trabajaban fuera del cuerpo…?
—Y si por el medio metemos a algún jubilado la historia daría mucho más juego.
—¿Usted finalizaría esa novela narrando la despedida del jefe superior de policía de la localidad al cabo del tiempo de cometerse el robo de la droga?
—Y no lo olvide: con la clásica patada hacia arriba. El caso es no dejar huellas.
—Disculpe mi manera de apuntar pero es que ahí hay una novela. ¿Le resulta verosímil, creíble el argumento?
—La realidad siempre supera a la ficción. Es un escenario policial que podría darse.
—Usted ha presentado «Autopsia» su última novela policíaca. ¿Me la puede vender?
—Se la vendo: imagínese a un forense que aparece muerto y matado en el foso de la Universidad. ¿Le parece mal arranque?
—En esa trilogía sobresale el inspector Santana. Usted ha dicho de él que es un policía en extinción. ¿Por qué?
—Es un policía de la vieja escuela, que investigaba a pie de obra y no con la «ayuda» de la policía científica de por medio. Podría decirse que Santana es el fin de una raza y de un modelo. Es puente policial entre la antigua «pringue» y la nueva escuela científica con delirios cinematográficos a lo CSI.
—¿Santana se parece a algunos de los que ha conocido?
—No, no, es un todo hecho con parte de los muchos que he conocido. Aunque alguien se empeñe en ponerle nombre y apellidos. Santana es una realidad virtual
—¿Quien se empeña en ponerle nombres y apellidos…?
—La gente. A la gente le gusta hacer quinielas.
—¿Literariamente tienen más fuerza los inspectores del tardofranquismo que los de la España del bienestar?
—Mucho más. En el caso de Santana, además, es de los que no admiten ningún tipo de presión. Sobre todo política.
—¿Qué es lo mejor del género negro para usted?
-Que reflejan situaciones verosímiles en las que cualquiera puede verse envuelto.
—Treinta años haciendo periodismo en la Madera ¿hacen que sus novelas estén perfectamente documentadas?
—Hacen que refleje treinta años vividos con intensidad en la Madera.
—Sobrevolemos la ficción. ¿El caso de Marta del Castillo se hubiera quedado por resolver en otros tiempos?
—En este caso ha tenido un enorme peso la policía científica, la presión política torciendo los tiempos de la investigación y alguna prensa convertida en circo. En otra época se hubiera solucionado atendiendo a los tiempos razonables del caso.
—Dicen que en este caso los únicos que no han fallado han sido los niños que presuntamente asesinaron a la chica…
—Policialmente este caso está resuelto pero incompleto porque no ha aparecido el cadáver. Pero los malos están donde tienen que estar.
—¿Cree que la policía estuvo especialmente mediatizada por leyes y criterios políticos?
—Nuestro sistema judicial es tan garantista que deja abierto muchos flancos e impide que la policía haga bien su trabajo. Dicho de otra forma, a Carcaño habría que haberlo excarcelado para que la policía lo interrogara nuevamente. Lo que pasa es que parece que a jueces y policías lo han educado en España para que desconfíen mutuamente.
—¿Qué cree que hubiera hecho el inspector Santana en el caso de Marta del Castillo?
—Interrogarlo a conciencia y no dejarse presionar. Y si me apura entregar la placa a su jefe y dimitir.
En las tripas
José Luís García conoció el periodismo cuando en las redacciones había máquinas de escribir, diagramadores y correctores. O sea, hace treinta años más o menos. Desde entonces vive, convive y sobrevive a la Madera. Donde ha desarrollado todo su instinto y olfato periodístico. De ahí, de esa envidiable experiencia, el García escritor, no solo saca argumentos y personajes. Extrae, sobre todo, un caudal documental impagable de las mismas tripas del sistema. «Autopsia» es su última novela y la que pone fin a una trilogía iniciada con «La casa número 5» y continuada por «Tus compañeros no te olvidan». En las tres novelas bulle un personaje central: el inspector Santana. Un policía fin de raza que tiene olfato, instinto y pocas tonterías.
Entrevista por Félix Machuca
publicada en ABC de Sevilla el 26 de diciembre de 2o10
miércoles, 24 de noviembre de 2010
El periodista de ABC y escritor presentó ayer su última novela "Autopsia" en la Fundación Cruzcampo
José Luis García: «El personaje del inspector
Santana es un policía en vías de extinción»
Andrés González Barba
Sevilla
Santana es un policía en vías de extinción»
Andrés González Barba
Sevilla
José Luis García (Jaén, 1957) acaba de publicar su tercera novela, «Autopsia » (Jirones de Azul), en la que le da una nueva vuelta de tuerca a su personaje fetiche, el inspector jefe Santana, protagonista de otras dos anteriores historias. Con este libro que el jefe de sección de ABC presentó ayer en la Fundación Cruzcampo se completa la primera trilogía de novela policíaca escrita por un autor andaluz.
Las extrañas circunstancias que rodean la muerte de un médico forense es el punto de arranque de un relato que atrapa al lector hasta la última página gracias a una narración vertiginosa.
Esta historia viene a dar la alternativa a las dos primeras novelas que escribió este periodista especializado en información de sucesos desde hace más de treinta años: «La casa número 5» (2007) y «Tus compañeros no te olvidan» (2008). En estos dos años a José Luis García le ha dado tiempo para desarrollar una narración que, como él mismo indica en su libro, ha sido escrita entre Sevilla, Valencina, Jaén, Túnez, Venecia o incluso sobrevolando las aguas del Mediterráneo.
La novela es más extensa que las dos anteriores pero continúa con el mismo espíritu delas primeras.
Sobre el hecho de si esta obra viene a cerrar un ciclo, José Luis García es tajante: «No se cierra un ciclo, sino que se completa una trilogía que puede que en un momento dado tenga un caso nuevo. Quiero que los personajes descansen porque he tardado cuatro años en escribir estas tres novelas».
Las extrañas circunstancias que rodean la muerte de un médico forense es el punto de arranque de un relato que atrapa al lector hasta la última página gracias a una narración vertiginosa.
Esta historia viene a dar la alternativa a las dos primeras novelas que escribió este periodista especializado en información de sucesos desde hace más de treinta años: «La casa número 5» (2007) y «Tus compañeros no te olvidan» (2008). En estos dos años a José Luis García le ha dado tiempo para desarrollar una narración que, como él mismo indica en su libro, ha sido escrita entre Sevilla, Valencina, Jaén, Túnez, Venecia o incluso sobrevolando las aguas del Mediterráneo.
La novela es más extensa que las dos anteriores pero continúa con el mismo espíritu delas primeras.
Sobre el hecho de si esta obra viene a cerrar un ciclo, José Luis García es tajante: «No se cierra un ciclo, sino que se completa una trilogía que puede que en un momento dado tenga un caso nuevo. Quiero que los personajes descansen porque he tardado cuatro años en escribir estas tres novelas».
Hilos conductores
«Autopsia» presenta varios hilos conductores que aparecen en sus obras anteriores. en primer lugar, la presencia del inspector Santana, jefe del Grupo de Homicidios de Sevilla, que se rodea de su equipo de personas habituales. Según García, «de Santana he querido deliberadamente dar trazos gruesos en cada novela para ir desarrollando determinados aspectos según avanzaban las tramas». Otro elemento que sirve de enlace es la ciudad de Sevilla, donde se desarrollan las tres novelas.
En palabras de su autor, «Sevilla aparece como escenario, pero no con un peso específico. La ciudad está siempre como un segundo plano». Así, mientras el primer libro se desarrollaba en el barrio de San Julián, la segunda novela se ambientaba en la calle Santiago, el Alamillo, el centro o Luis Montoto. A su vez, esta tercera historia se abre a otros escenarios como Nervión, el centro, la calle San Fernando, Triana o el barrio de Santa Cruz. Otro último hilo conductor deslocaliza la acción. Si en «La casa número 5» un personaje tenía que ir a Tenerife, en la segunda novela, una parte se desarrollaba en Bruselas, mientras que en «Autopsia » el autor «quería hacer un guiño, por eso una escena se ubica en Jaén como dato sentimental».
Preguntado sobre qué es lo que le debe al personaje del inspector jefe Santana, este periodista y escritor confiesa que Santana «apareció en la primera parte como por casualidad. Es un hombre firme en sus convicciones, cabezón y apegado a su trabajo, sin dejarse presionar. Es enemigo del que está pegado en un sillón y de que sus jefes le indiquen lo políticamente correcto». Por eso este escritor ahonda en aún más en la personalidad de su protagonista y reconoce que «es un policía en vías de extinción porque por su edad hace de conexión entre sus compañeros del antiguo régimen -de la época del franquismo y la transición— y los chavales que salen de la escuela de la Policía con una
formación más científica». Respecto a esta cuestión, García matiza que «Santana es un policía viejo e intuitivo y es como la encarnación de una generación de policías que cuando desaparezcan dejarán un enorme vacío ». De esta forma, aunque hoy día los laboratorios científicos aporten el 80 por ciento en la investigación, «falta esa investigación antigua más intuitiva que es la que aporta mi personaje », reconoce este periodista.
En palabras de su autor, «Sevilla aparece como escenario, pero no con un peso específico. La ciudad está siempre como un segundo plano». Así, mientras el primer libro se desarrollaba en el barrio de San Julián, la segunda novela se ambientaba en la calle Santiago, el Alamillo, el centro o Luis Montoto. A su vez, esta tercera historia se abre a otros escenarios como Nervión, el centro, la calle San Fernando, Triana o el barrio de Santa Cruz. Otro último hilo conductor deslocaliza la acción. Si en «La casa número 5» un personaje tenía que ir a Tenerife, en la segunda novela, una parte se desarrollaba en Bruselas, mientras que en «Autopsia » el autor «quería hacer un guiño, por eso una escena se ubica en Jaén como dato sentimental».
Preguntado sobre qué es lo que le debe al personaje del inspector jefe Santana, este periodista y escritor confiesa que Santana «apareció en la primera parte como por casualidad. Es un hombre firme en sus convicciones, cabezón y apegado a su trabajo, sin dejarse presionar. Es enemigo del que está pegado en un sillón y de que sus jefes le indiquen lo políticamente correcto». Por eso este escritor ahonda en aún más en la personalidad de su protagonista y reconoce que «es un policía en vías de extinción porque por su edad hace de conexión entre sus compañeros del antiguo régimen -de la época del franquismo y la transición— y los chavales que salen de la escuela de la Policía con una
formación más científica». Respecto a esta cuestión, García matiza que «Santana es un policía viejo e intuitivo y es como la encarnación de una generación de policías que cuando desaparezcan dejarán un enorme vacío ». De esta forma, aunque hoy día los laboratorios científicos aporten el 80 por ciento en la investigación, «falta esa investigación antigua más intuitiva que es la que aporta mi personaje », reconoce este periodista.
Una novela policíaca clásica
En todo caso, José Luis García defiende el hecho de que su trilogía responde a los patrones de la novela policíaca clásica, «huyendo siempre del elemento sórdido y duro de la novela negra». Estas obras son novelas «muy pegadas al suelo. No se hace literatura ficción ya que en un ochenta por ciento reflejo las cosas como se hacen y el que lo lea se dará cuenta de que las sucesos pueden
pasar así», concluye.
En todo caso, José Luis García defiende el hecho de que su trilogía responde a los patrones de la novela policíaca clásica, «huyendo siempre del elemento sórdido y duro de la novela negra». Estas obras son novelas «muy pegadas al suelo. No se hace literatura ficción ya que en un ochenta por ciento reflejo las cosas como se hacen y el que lo lea se dará cuenta de que las sucesos pueden
pasar así», concluye.
Una saga que puede continuar
José Luis García ha tardado cuatro años en escribir la primera saga policíaca realizada por un autor andaluz y preguntado sobre si seguirá o no con esta historia, matiza que «llevo dándole vueltas a la
cabeza a varios proyectos pero aún no he decidido qué camino tomaré». Aunque no descarta nada, indica que «lo que sí tengo claro es que no quiero hacer un cambio radical de registro porque le tengo mucho respeto a géneros como la novela histórica».
En todo caso, el periodista de ABC dice que hay unos personajes secundarios «que dejaron algunas historias abiertas en mi segunda novela». El caso queda en suspense, pero ese enigma es otro thriller digno de resolver sólo por el inspector Santana, protagonista de estas tres obras celebradas por sus
lectores.
cabeza a varios proyectos pero aún no he decidido qué camino tomaré». Aunque no descarta nada, indica que «lo que sí tengo claro es que no quiero hacer un cambio radical de registro porque le tengo mucho respeto a géneros como la novela histórica».
En todo caso, el periodista de ABC dice que hay unos personajes secundarios «que dejaron algunas historias abiertas en mi segunda novela». El caso queda en suspense, pero ese enigma es otro thriller digno de resolver sólo por el inspector Santana, protagonista de estas tres obras celebradas por sus
lectores.
sábado, 6 de noviembre de 2010
La "Autopsia", de José Luis García, cierra trilogía
Después de escribir el título que he puesto a la primera de las informaciones de hoy, he pensado que a lo mejor se prestaba a equívoco y a alguien le daba un vuelco el corazón del susto; pero no hay que asustarse ni muchísimo menos, y lo he dejado porque se corresponde perfectamente con lo que les cuento: se trata de que «Autopsia» se llama la nueva novela del estimado amigo y compañero en ABC de Sevilla José Luis García, gran experto en cuestiones relacionadas con «pasmas» y «picoletos», la cual, editada por Jirones de Azul, estará en las librerías dentro de unos quince días aproximadamente, aunque yo les doy ya el adelanto.
Es, esta «Autopsia», la tercera y posiblemente última obra policiaca del colega cuya trama se desarrolla en Sevilla y tiene como protagonista al inspector Santana, apodado «El Maño» y jefe de Homicidios, cuyas andanzas novelísticas comenzaron con «La casa número 5» (2007), siguieron con «Tus compañeros no te olvidan» (2008) y acaban ahora, trilogía que ha supuesto para el autor haber sido el primer escritor andaluz que ha parido literariamente una saga policiaca andaluza; de todas maneras, García, que tiene otros tres libros anteriores, pero de distinta temática, no dejará de escribir, aunque ya decidirá sobre qué.
Y naturalmente, a la información, para que sea completa, le falta el motivo del tan «sugestivo» título; sucede, sencillamente, que la cosa comienza cuando es hallado el cadáver de un médico forense, fallecido en extrañas circunstancias, y la correspondiente investigación va descubriendo una madeja de personajes y relaciones tras las que se ocultan secretos inconfesables y ambiciones desmedidas. Pero Santana es un fenómeno y lo resuelve; vamos que si lo resuelve. José Luis Montoya
El Patio
ABC de Sevilla 30-10-2010
V Encuentro Comarcal de Clubes de Lectura de Adultos del Aljarafe
El pasado sábado, 29 de mayo, tuvo lugar en el Teatro Municipal de Olivares el V Encuentro Comarcal de Clubes de Lectura de Adultos del Aljarafe, en el que participan más de una decena de bibliotecas públicas de la comarca sevillana. En esta ocasión, el autor invitado al coloquio fue José Luis García, que habló sobre sus novelas La Casa número 5 y Tus compañeros no te olvidan, esta última objeto de la lectura de los clubes durante los últimos meses. En la imagen, el autor junto a la editora Rosa García Perea (Jirones de Azul), el alcalde de Olivares y la bibliotecaria del municipio sevillano.
(Foto gentileza de Diego Manuel Díaz)
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